De almacenar información importante en un disquete a hacerlo en la nube. De comunicar un asunto urgente por fax a transmitirlo por aplicaciones de mensajería instantánea como Slack. La transformación que han vivido las compañías en materia digital en las últimas décadas ha sido vertiginosa.

Más allá de esa hiperdigitalización en los procesos comunicativos y de gestión, las empresas también buscan adaptar sus modelos de negocio a la innovación tecnológica que ofrecen, entre otras, la inteligencia artificial, el big data, el internet de las cosas y la realidad virtual.

Como indica el anuario 2019 de Acción Cultural Española, la nueva revolución industrial está impulsada por la aplicación de la cultura digital, que ofrece la oportunidad de transformar líneas de negocio. Adoptar esta filosofía permite alcanzar resultados más profesionales y que generan más impacto, tanto en el entorno de trabajo, como en la experiencia del cliente. Por este motivo, las empresas trabajan a diario para que esta nueva forma más tecnológica de entender la cultura empresarial sea uno de sus pilares fundamentales.

Esa integración entre la tecnología y lo humano es fundamental en el panorama futuro de cualquier empresa, como manifiesta Natxo Rodrigo, del área de marketing digital de la consultora Lanalden, enfocada en mejorar la experiencia de los clientes. Para él, las compañías deben aspirar a “mantener un equilibrado binomio entre personas y tecnología donde sea la inteligencia artificial la que apoye y aumente las habilidades de los trabajadores”.

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Precisamente, los usuarios exigen soluciones “cada vez más resolutivas y ágiles”, prosigue Rodrigo. Por eso, la experiencia de cliente debe modernizarse y una empresa que integre servicios disruptivos como robots que atienden incidencias destacará frente a la que no lo haga. Y es que “al otro lado de la pantalla debemos percibir profesionalidad y ofrecer una experiencia satisfactoria que esté asociada con la innovación y, sobre todo, la diferenciación”, subraya el experto de Lanalden.

Para que estos cambios ocurran con éxito, debe existir un enfoque multidireccional en el que todos los miembros de una empresa reciban la preparación necesaria, como se deduce del informe The Digital Culture Challenge: Closing the Employee-Leadership Gap, de la consultora Capgemini.

Uno de los obstáculos más frecuentes es adquirir el compromiso de seguir nuevas estrategias. Por lo general, según este informe, la adaptación a los cambios se complica porque el personal está enfocado en cumplir con sus objetivos diarios, y no asimila como una obligación personal formar parte del cambio a la cultura digital. Por este motivo, es importante promover las ventajas de integrar estos procesos, para que todo el personal pueda interiorizarlas.

Las nuevas tecnologías son un activo indispensable para aportar valor en cualquier negocio. Para Rodrigo, aquellas empresas que saben adoptarlas rápidamente “son las que logran establecerse como referentes en el sector y son reconocidas por los usuarios como las más punteras”. Por ello, MAPFRE apuesta por integrar innovación abierta y fomentar la cultura digital con el programa insur_space, en el que sus participantes promueven el conocimiento abierto en un entorno que busca generar nuevas soluciones para el panorama insurtech.

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