Ninguna empresa puede permitirse el lujo de desperdiciar el talento de sus trabajadores, máxime cuando ya conocen la cultura de la compañía y de su sector profesional. El fomento del emprendimiento entre los propios empleados, conocido como intraemprendimiento o emprendimiento corporativo, se ha convertido en una estrategia clave de supervivencia empresarial.

Por un lado, contribuye a retener talento y a alentarlo, dado el incentivo que supone para algunos trabajadores con experiencia poder desarrollar una nueva idea de negocio bajo el paraguas protector de su empresa, sin tener que saltar al vacío ellos solos. Por otro, el futuro del negocio puede estar en manos de alguna de las ideas que desarrollen sus empleados.

Todos los gigantes tecnológicos promueven hoy el intraemprendimiento en sus plantillas, bien liberándolos de una parte de su tiempo laboral para desarrollar proyectos nuevos, bien con incentivos económicos. En cualquiera de los casos, parten de un plan previo para construir internamente una cultura de la innovación de la que han de ser partícipes –y formados para ello– sus propios trabajadores.

Nada se deja al azar: los programas de intraemprendimiento se diseñan con visión estratégica, con un guion y con inversión, factores con un bajo nivel de desarrollo en las empresas españolas al menos hasta 2017, según reveló un estudio realizado por Deusto Bussiness School ese mismo año.

Intrapreneurship insur_space by MAPFRE

Basado en encuestas a intraemprendedores y directivos de 43 grandes compañías españolas, el informe de Deusto demostró que, si bien la mayoría de ellas tenía programas de apoyo al intraemprendimiento, las estrategias eran poco sofisticadas y apenas ofrecían apoyo económico a los empleados emprendedores. También advertía de la dificultad para implantar mecanismos ágiles de intraemprendimiento debido a las inercias tradicionales de funcionamiento empresarial. Una de las conclusiones que apuntaba este estudio era la necesidad de implantar una nueva figura en los cuadros ejecutivos de las empresas –un Chief Enterpreneur Executive–, dedicada específicamente a definir, implantar y aprovechar la estrategia de emprendimiento corporativo.

Dos años después de aquel informe, nos encontramos con iniciativas bien definidas, como el programa MAPFRE Innova, llevado a cabo por MAPFRE dentro de MAPFRE Open Innovation, su modelo de innovación abierta en conexión con el ecosistema insurtech. El objetivo de MAPFRE Innova es promover que su plantilla sea una cantera de nuevas ideas de negocio y financiar aquellas que considere de utilidad para su crecimiento.

En su primer año en marcha fueron más de 700 trabajadores los que presentaron sus ideas, y medio centenar de ellos llegó a definir modelos de negocio en diversos bootcamps en los que se validaron nueve prototipos.

Como MAPFRE, cada vez son más las empresas que trabajan para que las mentes más brillantes y creativas que pasan inadvertidas en la plantilla salgan a la luz y desplieguen su potencial en favor de la propia empresa.

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