¿Por qué debería un perito arriesgarse a subir a un tejado a valorar los daños de una tormenta, si la cámara de un dron puede hacer una inspección aérea mucho más rápida y exhaustiva? Este mismo razonamiento puede aplicarse a tantas situaciones cotidianas en las aseguradoras, que es cuestión de tiempo que los drones se conviertan en el mejor aliado. De momento, la industria aseguradora ha sido de las primeras en incorporar el uso de drones con fines comerciales y es una de las tecnologías que con mayor facilidad se está integrando en el sector.

De acuerdo a las previsiones de las autoridades de aviación de Estados Unidos para el periodo 2018-2038, los seguros supondrán un 4% del uso de drones en el país. Aunque su utilización ya es una realidad en muchas aseguradoras, aún tiene mucho camino por delante, pues el uso profesional de los drones depende de que haya suficientes pilotos profesionales y cualificados para sobrevolar diferentes tipos de áreas y capturar diferentes tipos de imágenes.

Los drones son un aliado fundamental en las dos dimensiones principales de trabajo de las aseguradoras: la estimación del riesgo y la peritación de daños. Por eso, han supuesto una revolución en la inspección ocular en la que se basan ambas; especialmente cuando la extensión, la altitud o la irregularidad geográficas dificultan el acceso, la precisión y la certeza en los cálculos. Son fundamentales, por ejemplo, en explotaciones geológicas y mineras; en explotaciones agropecuarias; en zonas residenciales; en construcción y reparación de edificios, o de grandes infraestructuras como presas y tendidos eléctricos; también en la evaluación de daños ocasionados por grandes catástrofes naturales.

Dron View - insur_space by MAPFRE

Las inspecciones oculares con drones ahorran tiempo y dinero y evitan accidentes de trabajo de los peritos. Hay, además, una tercera finalidad en la que los drones se revelan como aliados clave: la prevención del fraude. Gracias al dron puede saberse fácilmente cuánto mide de verdad una propiedad (terrenos, casas, fábricas…), comprobarse el uso que se le da y si los daños declarados en un siniestro son ciertos La toma aérea de imágenes puede incluso ayudar a averiguar las verdaderas causas de un siniestro.

La consultora Deloitte estima que el uso de los drones puede ahorrar a la industria aseguradora miles de millones al año, pero advierte de que, para sacarle todo su potencial, es necesario afrontar antes una serie de “desafíos regulatorios, tecnológicos y comerciales”. Uno de esos desafíos es saber gestionar – y para qué– la ingente cantidad de datos que pueden capturar los drones: ¿se almacenan?, ¿durante cuánto tiempo?, ¿qué partido puede sacársele más allá del siniestro o de la evaluación de riesgos puntuales para los que se ha usado con un asegurado?

Por otro lado, dado que los drones permiten la interpretación de los datos en tiempo real –se puede estar viendo en el momento lo que capta su cámara–, ¿cómo se ajustarían los tiempos en el resto de procesos de una aseguradora?

Una alianza con startups puede ser, en estos momentos, la estrategia más eficaz para generar recursos tecnológicos y soluciones piloto que ayuden a desarrollar posteriormente los nuevos modelos de gestión apoyados en el uso de drones. Del mismo modo, participar en aceleradoras y financiar proyectos insurtech contribuirá, sin duda, a desarrollar el máximo potencial de esta tecnología en menos tiempo.

Wanna be part of our program?APPLY HERE