Mucho ha llovido desde el Gran Incendio de Londres de 1666, que dejó a más de 100.000 personas sin hogar. Como ya trazamos en esta cronología sobre el sector asegurador, este desastre del siglo XVII fue clave para que los seguros se instauraran de manera generalizada, ofreciendo protección especialmente a quienes se vieran afectados por pérdidas y daños en sus casas.

Las necesidades de los hogares a día de hoy son diferentes, en especial para los que han incorporado los dispositivos inteligentes al espacio donde viven. La domótica, esa división de la tecnología que permite automatizar funciones de la vivienda como las comunicaciones, el sistema eléctrico o la energía, tiene cada vez más presencia. Los datos a nivel mundial de Statista hablan de una penetración en los hogares del 7,7% en 2019, y se espera que llegue hasta el 18,1% en 2023.

Primero, la introducción de productos como los altavoces de Amazon, Google y Apple en las casas supuso un antes y un después en las rutinas que tenemos en el ámbito privado. Los asistentes de voz no solo reproducen música o alertan del pronóstico del tiempo, sino que también facilitan el acceso a bienes de consumo. Tareas tan básicas como la lista de la compra pueden simplificarse con Alexa.

Además, una casa hiperconectada ya permite controlar a distancia elementos como la calefacción, las persianas o la iluminación. Y es que una de las mayores ventajas que ofrece la domótica es ser personalizable y, por tanto, tener la capacidad de adaptarse a las necesidades particulares de cada usuario.

virtual assistant - insur_space by MAPFRE

Al automatizar la vivienda e incorporar soluciones que nos mantienen conectados con ella, no solo mejoramos nuestra calidad de vida, como explica la Asociación Española de Domótica e Inmótica. También contribuimos al ahorro energético, ya que hay una mejor gestión de los recursos de la casa.

Estos productos, vinculados con el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), también exigen medidas de seguridad, pues no están exentos de vulnerabilidades. Aquí, las aseguradoras tienen el reto de proteger los hogares frente a contratiempos como ciberataques o filtración de datos. Es fundamental mantener los dispositivos actualizados para evitar perjuicios, como recomienda la Oficina de Seguridad del Internauta.

Iniciativas como la británica Neos o la estadounidense SmartInsure ya están enfocadas a ofrecer protección para las casas inteligentes e incluyen dispositivos como cámaras, cerraduras biométricas que se abren mediante huella digital, sensores de movimiento y detectores de humo. Por medio de una aplicación permiten al asegurado tener el control de todos los movimientos de la vivienda. Los datos que recopilan de sus clientes están protegidos por encriptación para garantizar su seguridad.

El presente ofrece cambios cada vez más disruptivos en lo que se refiere a domótica y a sus posibilidades para facilitar que los hogares ganen comodidad, eficiencia y seguridad. ¿Y el futuro? El interés de los usuarios por las smart homes seguirá creciendo y la tecnología avanzando. Por eso, las aseguradoras unidas a las start-ups del sector insurtech cuentan con un desafío para los próximos años: ofrecer soluciones cada vez mejores a viviendas cada vez más conectadas.

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